Oh bienaventurado Carlo Acutis,
tú que viviste entre nosotros como un adolescente sencillo y alegre,
tú que supiste encontrar en la Eucaristía el camino del Cielo,
venimos a rezarte con confianza,
para que tu ejemplo ilumine nuestra fe y caliente nuestros corazones.
Desde tu infancia, reconociste a Jesús como tu amigo más fiel,
e hiciste de su presencia en el Santísimo Sacramento
el centro de tu vida y de tus días.
Aprendenos, como tú, a amar la Misa,
a vivir cada comunión como un encuentro de amor,
y a contemplar, en el pan y el vino consagrados,
la luz del Dios vivo que transforma nuestras vidas.
Carlo, tú que dijiste: "La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo",
ayúdanos a tomar ese mismo camino,
incluso cuando la vida parezca pesada o complicada.
Inspira en nuestra generación el deseo de una fe verdadera,
hecha de fidelidad, servicio y alegría.
Que nuestros corazones sean, como el tuyo, puros, sencillos y abiertos a la gracia.
Tú que supiste unir modernidad y santidad,
que utilizaste la informática y lo digital
para dar a conocer a Jesús al mundo,
haznos capaces, siguiendo tu ejemplo,
de ser testigos del Evangelio en nuestro tiempo.
Ayúdanos a transformar las redes, pantallas y herramientas de este mundo
en instrumentos de paz, verdad y amor.
Tú que decías: "Todos nacen como originales,
pero muchos mueren como fotocopias",
danos el valor de ser nosotros mismos,
de vivir sin miedo el proyecto único que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Que no busquemos imitar las modas o las ilusiones del mundo,
sino que sepamos hacernos santos según nuestra propia vocación.
Bendito Carlo, modelo de jóvenes y amantes de Cristo,
te confiamos nuestras luchas, nuestras dudas y nuestros deseos.
Intercede por los adolescentes, los estudiantes,
las familias y todos aquellos que se sienten alejados de Dios.
Muéstrales, por tu intercesión,
que la verdadera alegría nace de un corazón unido a Jesús,
y que la santidad no es un ideal inalcanzable,
sino una aventura de amor que comienza aquí y ahora.
Recuerda a los que sufren en el cuerpo o en el alma,
a los que luchan por creer o esperar.
Que tu oración los eleve, los ilumine y los guíe hacia la luz de Cristo.
Distribuye sobre nosotros tu ternura y tu sonrisa,
y enséñanos a vivir, como tú,
en la confianza, la sencillez y la alegría del Evangelio.
O Carlo, amigo de Jesús e hijo de María,
tú que ahora contemplas la gloria de Dios,
vela por la Iglesia y por todos los jóvenes del mundo.
Ayúdanos a permanecer fieles al Señor,
a amar sin medida y a servir con humildad.
Que tu ejemplo nos impulse a transformar cada momento
en una ofrenda de amor a Dios y a los hermanos.
Bendito Carlo Acutis,
tú que ya caminas en la luz eterna,
acompáñanos en nuestro camino hacia el Cielo.
Y cuando nos llegue la hora del encuentro definitivo,
que, siguiendo tus huellas,
entremos en la alegría del Reino,
donde Dios será todo en todos.
Amén.