Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia y maestro de sabiduría, fue un hombre de luminosa inteligencia y profunda fe. A través de sus escritos, unió razón y fe, mostrando que la verdad humana y la verdad divina nunca se oponen. Rezarle es pedir la luz del Espíritu para comprender, amar y servir a Dios con un corazón humilde y una mente clara.
Doctor de la Iglesia y maestro de sabiduría.
O Santo Tomás de Aquino, tú a quien Dios ha colmado de profunda sabiduría y espíritu de luz, acudo a ti con confianza. Tú que dedicaste tu vida a la búsqueda de la verdad, ilumina mi entendimiento y purifica mi corazón, para que todo lo que piense, diga y haga sea para gloria de Dios.
Maestro angélico, modelo de los buscadores de la verdad, enséñame a estudiar con amor y humildad. Ayúdame a no turbarme por la duda, a mantener la confianza en la razón iluminada por la fe, y a buscar siempre en todo la voluntad del Señor.
Santo Tomás, que reconociste que todo conocimiento sólo tiene valor si conduce a amar más a Dios, haz crecer en mí el deseo de unir el saber y la caridad. Que mi trabajo, mis lecturas y mis reflexiones sean medios para acercarme al Creador, no para halagar mi orgullo.
Oh amigo de Dios, que contemplaste los misterios de Cristo en la oración, alcánzame la gracia de una vida interior más profunda. Enséñame a orar con el corazón, a meditar la Palabra de Dios y a dejarme transformar por la verdad del Evangelio.
Santo Tomás, protector de estudiantes y maestros, te encomiendo a todos los que buscan la verdad: ilumina sus mentes, fortalece su fe y mantenlos fieles a la luz de Cristo.
O santo teólogo, que probaste la dulzura de Dios con tu último aliento cuando dijiste: "Todo lo que he escrito es paja comparado con lo que he visto", enséñame la humildad de quien reconoce la grandeza infinita del Creador.
Santo Tomás de Aquino, concédeme servir a Dios con inteligencia, amarle con todo mi ser y contemplar un día, como tú, la verdad eterna cara a cara a la luz del Cielo.
Amén.