Oh María, Madre de Dios y nuestra Madre,
mientras nos preparamos para celebrar tu Asunción,
dirige hacia nosotros tu mirada llena de ternura.
Enséñanos a acoger la voluntad de Dios
con confianza, humildad y esperanza.
Ayúdanos a mantener nuestro corazón vuelto hacia el Cielo
y a seguir fielmente a tu Hijo Jesús.
Nuestra Señora de la Asunción,
vela por nuestras familias, consuela a los que sufren
y guíanos cada día por el camino de la paz.
María elevada al Cielo, ruega por nosotros. Amén.