Un lema latino en el corazón del pontificado
Tan pronto como se anunció su elección, el Papa León XIV desveló un lema breve pero profundo: In Illo Uno Unum, que en latín significa "Uno en Aquel que es Uno". Sólo tres palabras, pero de una inmensa densidad teológica y espiritual. La frase se inspira directamente en la oración de Cristo en el Evangelio según San Juan (17,21): "Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que todos sean uno en nosotros"
Al elegir este lema, León XIV no estaba proponiendo un eslogan político o un mensaje simplificado, sino una invitación a la unidad enraizada en Dios, una unidad que no proviene de esfuerzos humanos o de un frágil consenso, sino de una profunda comunión espiritual con Cristo.
Para que todos sean uno, es necesario que todos sean uno.
Una llamada a la unidad en un mundo dividido
El mundo en el que León XIV inició su pontificado estaba marcado por las fracturas: guerras, tensiones sociales, divisiones eclesiales, polarización ideológica. Frente a esto, su lema no sonaba ingenuo, sino como una brújula profética. No se trata de fusionar o nivelar las diferencias, sino de redescubrir una unidad interior, una pertenencia común, en Aquel que es la fuente de toda paz: Cristo.
Para el Papa, esta unidad no se construye con estrategias humanas, sino que se acoge como un don de Dios. Comienza en el corazón, en la oración, en el reconocimiento mutuo entre hermanos. Nos invita a pasar de la confrontación a la comunión.
Una visión eclesial inspirada en san Agustín
"In Illo Uno Unum" es también un lema que forma parte de la tradición agustiniana. San Agustín, una de las principales fuentes de inspiración del Papa León XIV, hablaba de la unidad como fruto de la caridad divina. No es la uniformidad lo que hace la unidad, sino el amor recibido y compartido en Dios. En Cristo, todas las diferencias pueden coexistir sin oponerse.
León XIV retoma esta lógica para pensar en la unidad de la Iglesia: una Iglesia donde la diversidad de culturas, liturgias, carismas y vocaciones no divide, sino que revela la riqueza del Espíritu. Nos invita a superar las divisiones ideológicas, a rechazar las etiquetas de "progresistas" o "conservadores", y a redescubrir el centro vivo: Cristo, "Aquel que es Uno".
Una dirección pastoral y misionera
Este lema no es sólo un ideal espiritual, sino que guía toda la acción pastoral del Papa León XIV. En sus primeras audiencias y homilías, recordaba constantemente que la Iglesia debe ser signo de unidad para la humanidad, no un grupo cerrado en sí mismo. Animó a sacerdotes, religiosos y laicos a estrechar lazos, tender puentes y alejarse de oposiciones estériles.
En sus primeros nombramientos, trató de formar equipos diversos, abiertos y representativos de las Iglesias locales. Insiste en el gobierno colegiado, la escucha mutua y un ejercicio del poder enraizado en el servicio.
Un horizonte espiritual para toda la humanidad
Por último, "In Illo Uno Unum" va más allá de las fronteras visibles de la Iglesia. Es también una palabra ofrecida a todos, creyentes y no creyentes. Afirma que una humanidad dividida sólo puede sobrevivir si encuentra un centro trascendente, una fuente de reconciliación. Para León XIV, este centro es Cristo, pero invita a todos a buscar ese lugar de unidad en el que ya no estamos contra el otro, sino con el otro.
Su lema es, pues, un grito de esperanza, una llamada a la fraternidad, a la paz y a la paciencia. Nos recuerda que el papel del Papa no es reinar, sino unir, con delicadeza y en la verdad.