Señor, Dios nuestro,
en este mes de agosto bañado de luz,
venimos a poner ante Ti nuestras alegrías,
nuestras preocupaciones, nuestras familias y a todos aquellos a quienes amamos.
Que este tiempo de verano sea para nosotros
un tiempo de descanso, de paz y de retorno hacia Ti.
Enséñanos a ralentizar el ritmo, a contemplar,
a dar gracias por las pequeñas maravillas de cada día
y a reconocer Tu presencia en nuestros caminos.
En este mes consagrado a tantas fiestas hermosas,
dirigimos especialmente nuestra mirada hacia la Virgen María.
El 15 de agosto, fiesta de la Asunción,
celebramos a María elevada a la gloria junto a su Hijo.
Santísima Virgen, Madre de Dios y nuestra Madre,
tómanos bajo tu protección.
Vela por nuestras familias, por nuestros hijos,
sobre los enfermos, las personas solas
y sobre todos aquellos que atraviesan una prueba.
Nuestra Señora de la Asunción,
enséñanos a mantener la confianza cuando el camino se vuelve difícil.
Ayúdanos a decir «sí» a Dios, como tú lo hiciste,
con sencillez, valentía y fidelidad.
En este mes de agosto, confiamos también al Señor
a quienes viajan, a quienes trabajan mientras otros descansan,
a quienes sufren soledad, enfermedad o duelo,
y a todos aquellos para quienes el verano no es tiempo de vacaciones.
Señor Jesús,
pon Tu paz en nuestros hogares,
tu esperanza en nuestros corazones
y tu luz en cada una de nuestras decisiones.
Que la Virgen María nos acompañe cada día,
que presente nuestras oraciones a su Hijo
y que nos conduzca cada vez más hacia Él.
Nuestra Señora de la Asunción, ruega por nosotros.
María, Reina del Cielo, protege a nuestras familias.
San José, vela por nuestros hogares.
Señor Jesús, quédate con nosotros durante todo este mes de agosto.
Amén.
? Que tengáis un mes de agosto maravilloso. Que la Santísima Virgen os acompañe, os proteja y os guíe siempre hacia su Hijo. Que Dios os bendiga.