¿Por qué rezar a la Divina Misericordia?
La Divina Misericordia no es una devoción más: es una llamada urgente del Cielo, un regalo del Corazón de Jesús para nuestros tiempos heridos, atribulados y sedientos de perdón. Rezar la Divina Misericordia no es simplemente recitar palabras: es entrar en un movimiento de amor, abandonarse a la ternura de Dios y participar en su obra de salvación para el mundo entero.Jesús mismo reveló esta devoción a santa Faustina Kowalska, una humilde monja polaca, en los años treinta. ¡A través de ella, el Señor transmitió al mundo una oración, una imagen, una fiesta, una hora y una actitud interior: la de la confianza absoluta en su amor, y la de la misericordia activa hacia el prójimo. Santa Faustina!
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